Mientras revisábamos viejos libros de vino como parte del attrezzo para nuestras imágenes, encontramos una nota de apuntes de Mikel, uno de nuestros fundadores, escrita hace 25 años en la bodega del restaurante familiar en la que se quedaba a estudiar cada tarde después de salir del colegio. Investigó cada uva, cada nota de cata, cada terroir, cada clima….
Fue el inicio de su pasión por el mundo de las uvas, que años después se convertiría en XAKO, un proyecto lleno de amor por la naturaleza, el vino y el cuidado de la piel.
Pequeños descubrimientos como este nos recuerdan de dónde venimos y por qué hacemos lo que hacemos.
Nos gusta tener presentes las historias y sueños que nos trajeron hasta aquí. ❤️





