En XAKO siempre hemos sentido una afinidad especial por el cine. No solo como forma de entretenimiento, sino como un lenguaje capaz de absorber otras disciplinas —la literatura, la moda, el arte— y devolverlas transformadas en una única obra emocional. Por eso, el estreno de una nueva adaptación de Cumbres borrascosas nos ha parecido mucho más que una película: es una señal cultural.
En los últimos meses hemos visto cómo varias producciones cinematográficas recuperan una misma sensibilidad estética —oscura, romántica, intensa— y cómo, casi en paralelo, la moda se mueve en esa misma dirección. ¿Casualidad? No lo creemos.
El gótico victoriano: una estética que vuelve
La estética que rodea a Wuthering Heights y a su universo visual se define con bastante precisión como gótico victoriano. No es un término nuevo, pero sí profundamente actual.
- Estilo victoriano: vinculado al reinado de la reina Victoria en el siglo XIX, marcado por la sobriedad, el detalle, la estructura y una elegancia contenida.
- Estética gótica: nacida en la literatura inglesa, asociada a atmósferas sombrías, emociones extremas, romanticismo oscuro y paisajes casi salvajes.
El gótico victoriano surge de la unión de ambos: corsés, encajes, siluetas históricas y una belleza dramática que no busca agradar, sino conmover.
Cumbres borrascosas: el origen de todo
La novela Cumbres borrascosas es uno de los grandes pilares de la narrativa gótica. Ambientada en el norte de Inglaterra, en un entorno áspero y emocionalmente intenso, la obra es un retrato del amor en su forma más radical: obsesivo, indómito, imposible.
Su autora, Emily Brontë, escribió una sola novela, pero fue suficiente para dejar una huella permanente. Publicada en 1847 bajo seudónimo masculino, la obra desconcertó en su época por su estructura y su crudeza emocional. Hoy es un clásico absoluto de la literatura inglesa y una fuente inagotable de inspiración.
Resulta especialmente significativo que, casi dos siglos después, su imaginario siga dialogando con un mundo tecnológico, rápido y poco romántico como el nuestro.
Cine: un mismo lenguaje, varias películas
No es solo Cumbres borrascosas. Otras producciones recientes y adaptaciones contemporáneas de relatos clásicos —como Frankenstein o The Bride— comparten una sensibilidad similar: romanticismo oscuro, cuerpos contenidos, emociones extremas y una estética que mira al pasado para hablar del presente.
Que varias obras coincidan en el tiempo explorando un mismo género no es extraño: el cine siempre ha sido un espejo de las inquietudes colectivas. Y hoy, más que nunca, parece haber una necesidad de volver a lo profundo, a lo emocional, a lo no inmediato.
Moda: cuando el vestuario también narra
Este mismo lenguaje se ha trasladado con fuerza al mundo de la moda. Durante la promoción de Cumbres borrascosas, los estilismos han funcionado casi como una extensión de la obra literaria.
Diseñadores como Schiaparelli, Chanel o Dilara Findikoglu conviven con piezas de archivo de John Galliano y Vivienne Westwood, dando forma a una estética intensamente narrativa.
¿Por qué ahora?
Que cine, moda y literatura converjan en un mismo imaginario no es casual. En un mundo hiperconectado y cada vez más superficial, el gótico victoriano propone lo contrario: pausa, emoción, intensidad y belleza imperfecta.
La campaña de San Valentín de XAKO toma como punto de partida American Beauty, pero durante el proceso creativo nos hemos dejado llevar por una idea más amplia del romanticismo. Esa sensibilidad se ha colado también en las imágenes de producto y en la forma de contar la campaña.
Lo romántico, lo intenso y lo imperfecto siempre nos ha fascinado. ¿Se nota?
Cine, belleza y cuidado consciente
Nos emociona ver cómo una obra literaria del siglo XIX sigue generando diálogos creativos tan potentes en pleno siglo XXI. Para XAKO, esta unión entre literatura, cine y moda es también una invitación a mirar con más atención, a cuidar los detalles y a entender el cuidado personal como un acto íntimo, profundo y lleno de significado.
A veces, volver al pasado es la mejor forma de entender el presente.





