Con la llegada del buen tiempo, buscamos al sol casi sin pensarlo. Salimos más, nos dejamos abrazar por su luz, sentimos cómo la piel se activa… Pero también es cuando más atención necesita. Porque el sol es vida, sí, pero también puede dejar huella si no sabemos cuidar ese equilibrio tan delicado entre exposición y protección.
En XAKO creemos que el cuidado de la piel empieza por entender su vínculo con la naturaleza. Por eso todos nuestros productos están elaborados con ingredientes que nacen de la vid, una planta resiliente que sabe adaptarse, protegerse y regenerarse.
PASO 1. Nuestra rutina para una piel luminosa y protegida comienza con el exfoliante:
Formulado con sal marina y polvo de uva, limpia en profundidad, elimina células muertas y deja la piel afinada, suave y renovada. Gracias a su alto contenido en polifenoles, combate el envejecimiento prematuro y potencia el resplandor natural de la piel.
PASO 2. Después, la crema hidratante corporal:
Enriquecida con aceite de pepita de uva, extracto de oliva, manteca de karité y aceites de argán y macadamia, nutre en profundidad y refuerza la barrera cutánea. Su mezcla de activos naturales mejora la firmeza, suavidad y elasticidad, devolviendo a la piel un aspecto terso y luminoso.
PASO 3. O si lo prefieres, el aceite corporal XAKO:
De tacto sedoso, es una verdadera joya antioxidante. Contiene vitaminas E, C y K, flavonoides y resveratrol, que protegen frente a los radicales libres y revitalizan la piel. Los ácidos grasos omega 6 y 9 favorecen la regeneración cutánea y estimulan la producción de colágeno y elastina. ¿El resultado? Una piel hidratada, luminosa y protegida, con un aroma que te transporta directamente a un viñedo bañado por el sol.
Porque el mejor escudo para tu piel no es artificial. Es natural, consciente y viene directo de la tierra.
En verano, deja que tu piel respire, se renueve y se nutra.





