De color intenso, profundo, como el vino que le da vida. Así es nuestro aceite corporal XAKO, una joya líquida que parece magia —aunque no lo es. Es ciencia, naturaleza y alma.
Al rozar la piel, su tono violáceo se desvanece, se vuelve transparente, como si la piel lo bebiera con ansia. En segundos, deja tras de sí una sensación sedosa, cálida, profundamente hidratada.
Una bomba de nutrición y placer que convierte el cuidado corporal en un ritual sensorial.
Este aceite está enriquecido con vitaminas A, B, C, E y K, flavonoides y resveratrol, el potente antioxidante natural del vino. Su poder estimula la enzima sirtuina, aliada del rejuvenecimiento celular, ayudando a mantener la piel firme, luminosa y con una vitalidad renovada.
Los ácidos grasos Omega 6 y 9 refuerzan la regeneración cutánea, mientras los polifenoles extraídos de la pepita, el hollejo y la pulpa de la uva aportan ese brillo saludable que solo una piel feliz puede tener.
Pero hay algo más: este elixir es también una declaración de principios. El 99,2% de sus ingredientes son de origen natural, sin derivados del petróleo, siliconas ni colorantes. Nace de uvas de la Rioja Alavesa y del País Vasco, cuidadosamente seleccionadas de viñedos cercanos, en un proceso que honra la tierra y reduce la huella ambiental.
Dulces aromas, relajación, bienestar.
Cada gota es un viaje. Cada aplicación, una caricia.
¿Magia? No.
XAKO





